Bernardo Baraj: ayer y hoy de una leyenda

Foto (PH): Hugo J. Panzarasa (augaki@fibertel.com.ar)

Entrevista a un gran referente de la música popular argentina (pasando por el jazz, el tango, el folclore y el jazz-rock). 
Profesor de saxos y flauta, autor y compositor (incluso incursionando en la Música de cine y teatro).
Participó y formó grupos emblemáticos como «Alma y Vida», «Sanata y Clarificación», «Dúo Baraj-Barrueco», «Banda de Dino Saluzzi», «Trío Vitale-Baraj-González», «Bernardo Baraj Quinteto».
Además de acompañar y grabar con grandes leyendas de la música como Sandro, Leonardo Favio, Charly García, Serú Girán, Banda Spinetta, Mercedes Sosa, entre muchos otros. 

— Hola Bernardo ¿Cómo estás? ¿Cómo te afectó la Pandemia este tiempo?
— En cuanto a la cotidianeidad no me afectó particularmente, dado que yo soy muy “casero” (trabajo mucho tiempo en mi casa). Lógicamente tuve que dejar de dar clases presenciales… pero mi cotidianidad ha seguido siendo bastante parecida a como era antes de la Pandemia. De todos modos, lógicamente, extraño muchísimo los encuentros con amigos, con familia… y por supuesta también: las actuaciones.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
—Yo tengo —básicamente— dos proyectos: uno tiene que ver con el jazz, un trío que tengo y estoy pensando en convertir en cuarteto, porque es un trio con contrabajo y batería –y yo en el saxo– y estaba pensando en agregar un piano. Y el otro proyecto –que me tiene muy entusiasmado– es uno que tiene que ver con Tango y con el Canto, y en este sentido durante la Pandemia estuve componiendo bastante y saqué un tema nuevo (que ya está editado en single que se llama “Linda”); también compuse otro tema nuevo que ahora, antes de largarlo, estoy filmando un pequeño video como para ilustrarlo. Es un tema que se llama “Réquiem Reo” en donde yo toco el piano y canto, y tiene además contrabajo, bandoneón y cuarteto de cuerdas. Y estoy ahora también tengo ganas de tomar esa misma formación y hacer 3 temas más, para tener cuatro temas con esa formación y poder presentarme en vivo cuando haga mi show de Tango en algún lugar donde la amplitud escénica y las circunstancias lo permitan.

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¿Cómo se inició tu camino en la música, y en particular con el saxo? ¿Quién o quiénes fueron tus profesores? 

— Empecé estudiando clarinete –a los 15 años– con un clarinetista que tocaba en el Teatro Colón que se llamó Pilotete Martorella (un italiano); y después seguí estudiando con Ruggiero Lavecchia (papá de Bubby Lavecchia, un gran pianista de jazz y arreglador argentino), y con él también empecé a estudiar el saxo, ya que en ese momento me empezó a entusiasmar la corriente del jazz moderno.

¿A quiénes reconocés como referentes o influencias musicales?
— Desde mi condición de instrumentista (saxofonista, fundamentalmente) te podría decir que primero John Coltrane (saxofonista que admiro muchísimo), después también El “Gato” Barbieri, un saxofonista Noruego que se llama Jan Garbarek y muchos más…

¿Crees que existen diferencias entre la música que vos escuchabas en tus comienzos y la que se hace hoy en día? 
— Creo que hay de todo, el Tango fue una música que en las décadas del 40 (y 50, inclusive) era muy popular y tenía grandes referentes, y era una música muy seria desde el punto de vista instrumental, desde el punto de vista del canto (ni hablar desde el punto de vista de la poética); en ese sentido, no sé si hay una variedad tan grande de expresiones de la música popular hoy día que puedan “empardar” aquella corriente de tanta calidad, de tanta exigencia técnica… de todos modos esto que digo no invalida gran cantidad de músicos que hacen cosas bellas, sin lugar a dudas. Afortunadamente esto se sigue multiplicando y hay muchas escuelas de música, mucha juventud que estudia música muy seriamente ¿no?

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Te movés con naturalidad por diferentes géneros como jazz, rock, tango, folclore… ¿lo buscaste o se fue dando así?

— Yo diría que lo fui buscando, porque yo empecé motivado por el jazz (primero el clarinete porque me gustaba mucho el jazz tradicional, después el saxo cuando me empezó a gustar el jazz moderno). Después loa años 70 con el rock (que fue también una elección mía en el sentido de que me entusiasmó esa posibilidad de fusión del jazz con el rock y por eso fue que armé “Alma y Vida” como banda que tenía esa dirección). Y ya en los 80 viví un episodio que me cambió un poco la cabeza cuando fui a escuchar a Hermeto Pascoal y me “voló la cabeza” porque fue una experiencia extraordinaria ya que escuché una música que tenía mucho parentesco con el jazz desde el punto de vista dinámico, armónico… con mucho “vuelo”, con mucha locura pero ¡era música brasilera esencialmente! Y yo salí de esa presentación de Hermeto con la cabeza cambiada, pensando “tengo que hacer alguna cosa que se emparente más con mi paisaje cotidiano, con la música que escuché desde chico”. Y entonces ahí lo llamé a Juan Barrueco y armamos el grupo Baraj-Barrueco que era un grupo muy extraño porque era saxo tenor (saxo soprano, flauta) y guitarra, tocando una música que era muy “tanguera” pero desde un lugar muy experimental. Entonces fue algo que busqué ex profeso, buscando en ese momento un lenguaje que me sea propio, desde mi instrumento…y creo que en ese momento logré una expresión bastante personal y bastante propia. Después de eso fue el encuentro con Lito Vitale y Lucho González y ahí se dio esta cosa del folklore –en este caso no porque yo la haya buscado– pero el encuentro con ellos dos (que ya venían de un trío anterior con Jorge Cumbo) iban por la línea del folclor. Me interesó como experiencia, por supuesto, y se dio ese fenómeno tan particular que fue desde mediados del 85 al 86 y los dos primeros meses del 87, que fue una trayectoria muy breve y muy exitosa.    

Además, siempre te gustó fusionar los géneros entre sí, experimentar y buscar nuevas sonoridades…
— Sí, siempre me gustó fusionar los géneros, esto fue así: fue una búsqueda permanente tratando de generar expresiones originales a partir de mis deseos.  

Tu trayectoria es muy extensa, (quizás tengamos que dejar algo afuera de esta entrevista), pero ¿arranca con Sandro invitándote a tocar en “La Cueva”?
— En realidad yo ya había empezado a tocar hacía bastante tiempo y había tenido una experiencia profesional con un cantante que era una suerte de émulo de Chubby Checker pero en castellano, que se llamó Jackie. Y el grupo se llamaba Jackie y los ciclones. Grababa en la CBC y era un artista muy popular en esos años, y yo empecé a trabajar con él y fue una etapa de muchas giras, de mucho trabajo. Y después de eso, yo empecé a trabajar en “La Cueva” como músico estable y luego llegó Sandro ahí (hizo un convenio con el dueño y comenzó a regentearla) y Sandro se acababa de separar de Los de Fuego y estaba buscando músicos para armar un nuevo grupo y ahí me convocó para ser parte del grupo que lo acompañó a él. 

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Después seguís con Leonardo Fabio, y luego “Alma y Vida”…
— Efectivamente después me llamaron para tocar con Leonardo Favio, yo hacía ya 3 años largos que tocaba con Sandro y me interesó la posibilidad de tocar con Leonardo que estaba en su cúspide como cantante popular, y además yo lo admiraba mucho como cineasta y me interesaba la oportunidad de compartir, trabajar con él. Y eso fue un año aproximadamente, porque después nos anotició que iba a parar para filmar una película y entonces nosotros, en lugar de que cada uno fuera por su lado y buscar un nuevo trabajo resolvimos quedarnos armados como grupo y le pusimos Alma y Vida que era un nombre que yo ya tenía pensado porque yo ya tenía en mente armar un grupo con estas características y así fue: en el 70 armarnos Alma y Vida.

¿Qué nos podés decir –en pocas palabras- de cada uno de estas bandas que integraste y/o formaste?
Alma y Vida fue una banda muy importante, fue un primer proyecto propio con mis compañeros, y que afortunadamente tuvo muchísimo éxito, tenía muchos seguidores y llenábamos lugares y fue una banda que durante 6 años grabamos un LP por año y nos mantuvimos con una vigencia importante. La verdad es que fue muy importante Alma y Vida en mi larga trayectoria.  

Sanata y Clarificación
fue un grupo paralelo en mi vida, pero que no había tenido tanta trascendencia. Lo dirigía Rodolfo Alchourrón (amigo, gran persona y súper-músico) que armó esta banda que también era una fusión de jazz y rock. Y fue también durante la década del 70, fue paralelo a Alma y Vida pero era más una banda que tocaba en teatros, en algunos conciertos esporádicamente (incluso llegamos a grabar un disco).

Luego llegó Baraj-Barrueco, que fue el dúo al que hice referencia antes. Fue un momento muy importante de mi carrera porque ahí fue donde yo encontré con mi saxo un toque, una sonoridad que puedo reconocer como propia.

También durante esta época fue la Banda de Dino Saluzzi fue como que Barrueco y yo nos sumamos a la banda de Dino para grabar un disco y después hacer varias presentaciones con él.

Después vino el trío Vitale-Baraj-González que fue muy impactante, muy popular, con una música muy dinámica que, la verdad, nadie podría haber apostado que eso tuviera el éxito que tuvo, sin embargo salimos Premio Consagración en el Festival de Cosquín en el año 86. Y, a fines de ese mismo año, llenamos un Luna Park presentando nuestro segundo disco. Así que fue muy importante en mi carrera. Creo que ese fue el proyecto que más me hizo más visible, digamos, frente al gran público.    

Después en los 90 fue el Bernardo Baraj Quinteto que armé con mis dos hijos y con dos músicos más. Grabé dos discos en Melopea: dos CDs, que salieron también en vinilo (por lo menos el primero) y el segundo se llamó “Almita” (un tema que compuse para mi primer nieta). Y luego grabé un último disco que fue una producción mía que se llamó “Milonga Borgueana” (creo que es mi disco preferido de los discos que he grabado)…

En 1978 te unís a la Banda Spinetta del “flaco”… ¿Qué recuerdos te vienen a la mente?
— Los recuerdos que tengo de “el flaco” son maravillosos, una persona bellísima, muy trabajadora y muy amiga de sus músicos. Con mucho humor. Tengo un recuerdo extraordinario del “flaco” además del gran talento que tenía, y su poética y su musicalidad. La verdad que un ser maravilloso.

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En 2013 te llama Charly García para su presentación de “Líneas Paralelas…” en el Colón, vos ya habías tocado con él en su etapa de Serú Giran ¿cómo fueron ambas experiencias? ¿Cómo es trabajar con Charly?

— Y en 2013 me llama Charly García. Yo había tocado en una grabación para Serú Girán (creo que en el tema “Encuentro con el diablo”) pero además yo había grabado en un par de oportunidades más con Charly, una vez me acuerdo que grabé en el estudio de Spinetta, en otro estudio que no recuerdo, y otra vez en Estudios Panda. Cosas distintas: en el disco con Mercedes SosaAlta Fidelidad” y para alguna otra cosa. El recuerdo que tengo de Charly es también muy bueno, mi vínculo con él ha sido bárbaro. Sé de sus exabruptos, de cosas muy locas que ha pasado por sus experiencias con otros músicos (bueno: ya sabemos producto de qué, lamentablemente), pero conmigo siempre tuvo un vínculo extraordinario: de mucho respeto y de mucho afecto, cosa que valoro y agradezco. Y Charly también es un personaje entrañable ¿no? Cuando uno lo puede tratar de cerca y en una situación de más o menos estabilidad, es un ser entrañable. Y ni hablar del talento musical que tiene. Así que esa experiencia de Líneas Paralelas fue extraordinaria porque Charly estaba bárbaro… la producción era como si fuera un concierto con Sting… no fue con Sting pero fue con Charly García. Realmente una producción extraordinaria.

Incluso, en 2004 componés la banda sonora de un largometraje… ¿es muy distinto trabajar en música para cine?
— Me imagino que harán referencia a “Trelew”. Su directora, Mariana Arruti es mi exmujer, con la cual tenemos un hijo, y yo hice prácticamente todas las músicas de sus cortometrajes primero, mediometrajes y por último Trelew y de El Padre, que fue su último largometraje. Ella es una gran documentalista. Y sí, hacer música para película es muy especial, hay que conectarse mucho con el guion, embutirse mucho en la temática y trabajar codo a codo con el director o la directora para llegar a acuerdos respecto de músicas que acompañen las situaciones dramáticas de las escenas, en fin: es un trabajo bastante arduo pero muy hermoso que me gusta mucho hacer. También hice música para teatro, para una obra que se llamó “Camino del Cielo” de Juan Mayorga, un escritor español, en el Teatro San Martín, en la Sala Casa Cuberta. Una experiencia maravillosa también: trabajé ahí codo a codo con el director… y con los actores, iba a todos los ensayos. Y, curiosamente, esta música me sirvió para ganar –en 2007, creo–  los Premios ACE a la mejor música original para teatro. La paradoja es que después de ese premio nadie me llamó para hacer música para teatro. Pero quizás tenga que ver con mi incapacidad para hacer lobby y promocionarme.

¿En 2015 editaste tu primer disco solista? ¿Cómo surgió? ¿Qué podemos escuchar ahí?
— En realidad no es mi primer disco solista, ya el “Bernardo Baraj Quinteto” podría decir que era mí quinteto y que era yo como solista… bueno, tal vez con otras características… He grabado muchas cosas como solista (en mi carrera de instrumentista). Pero sí fue, este de 2015, mi primer disco como solista en mi condición de cantante. Y surgió un poco porque yo había empezado a cantar (en mi casa, en realidad). Había empezado a estudiar canto y componía mis temas, y llegué a hacer un acopio de tangos, milongas y alguna canción (músicas y letras mías, salvo un par). Hice un acopio bastante importante. Los cantaba en mi casa, pero me dije “si esto no lo grabo yo, va a quedar todo en un cajón”. Así que tomé la decisión y convoqué músicos, hice los arreglos, hice la producción y me metí en un estudio y grabé el primer disco que se llama “Tal para cual”. Llamé a músicos –queridos amigos todos– que colaboraron con el proyecto. Después tuve que salir a defenderlo en vivo así que… nunca dejé de estudiar canto pero bueno, el estudio de un nuevo instrumento es siempre laborioso y hay que esforzarse y trabajar mucho. Y fue lo hice todo ese tiempo, mientras presentaba “Tal para cual”: fui haciendo la experiencia de cantar en vivo, de tocar el piano y si me tuviera que autocalificar: no me pondría una nota muy alta. Pero sí me sirvió todo eso como experiencia para ir mejorando mi canto y para ir “convirtiéndome” en cantante. Y bueno, ahora acabo de sacar mi segundo disco que se llama “Tu alegre corazón” que es un mix entre temas míos y clásicos del género, y siento en este sentido que el disco es menos pretencioso que el otro: desde el punto de vista instrumental, porque hay menos instrumentos, está la mitad tocado con piano y la otra mitad con guitarras… pero yo siento que es un disco donde puedo expresarme mejor y en mi condición de cantante este disco ha sido muy superador respecto al anterior en este sentido, cosa que me alegra mucho.                   

Según tu criterio ¿Qué características debe tener un buen saxofonista y/o músico?
— Debe tener una buena técnica y debe ser expresivo.

¿Cuáles son tus planes a futuro?
— Mis planes a futuro son seguir trabajando con estos proyectos. Siempre hay cantidad de cosas que se me cruzan por la cabeza pero, en general, no pasan del plano de la fantasía: muchas veces me cuesta concretarlas. Pero, en principio, esto que dije antes de agregar a este proyecto del tango una formación con cuarteto de cuerdas, contrabajo, bandoneón y esto es algo que me entusiasma. Ahora voy a empezar a trabajar con nuevos arreglos para otros temas para tenerlos “gatillados” de tal modo de poder presentarlos cuando haya una buena oportunidad.       

¿Hay alguna anécdota que recuerdes y quieran compartir con los lectores?
— Me imagino que debo tener miles, pero no me acuerdo ninguna ahora. Siempre la que me viene a la mente es cuando me echaron de mi trabajo en IBM, pero esa anécdota la conté muchísimas veces. Igual, brevemente: Yo trabajaba en IBM, de jovencito. Ingresé por recomendación de un tío mío. Y entrar en IBM en ese momento (los albores de la computación) era “tocar el cielo con las manos”. Pero yo me acostaba todas las noches muy tarde porque iba a escuchar música a los boliches, iba a “La Cueva” (cuando era La Cueva de Jazz). Me acostaba tarde, llegaba tarde: era un desastre. Siempre tenía la tarjeta (de asistencia) roja. Y yo empecé a trabajar con un grupo de rock en un programa de TV (que lo veía todo el mundo) los Domingos al mediodía. Y un día llegué al trabajo y luego de varios apercibimientos que había tenido, nuevamente me llama el gerente –que se llamaba Antonioni– y yo voy y digo “Otra vez Antonioni me va a tirar la bronca que llego tarde”. Y entonces entro: “Pase, pase Baraj”, me hizo sentar y el tipo me dice: “lo estuve viendo ayer en la televisión lo felicito, bla, bla, blu, blu…” “¡Qué bien que suena! ¡No sabía que tocaba tan bien el saxo!” “Lo que más me llamó la atención es que usted estaba contento en la TV, se lo veía tan contento: acá no lo veo así. Así que lo voy a echar”. Y me despidió. Y ese fue el comienzo de mi carrera profesional porque gracias a eso me quedé sin trabajo, yo vivía solo con mi vieja y la plata había que ponerla en la casa. Estuve como 20 días yéndome de mi casa todos los días (haciendo que iba a trabajar) porque no me animaba a decirle a mi vieja que me habían echado. Pero cuando me animé a decirle me encerré a estudiar el saxo como loco, 8 o 10 horas por día. Y entonces, al poquito tiempo me viene a buscar el representante de Jackie y los ciclones (que me había visto en la TV también) y que querían incorporar un saxo al grupo. Y así fue como empecé a trabajar. Así que estoy agradecido a aquel Antonioni, gerente de IBM.              

¿Cómo puede hacer la gente para escucharte y saber más de vos y tu actividad?
— En Facebook e Instagram subo cosas para ir anoticiando a la gente lo que voy haciendo.

Por último ¿Qué te gustaría decirles a los lectores de nuestra revista?
— Me gustaría decirles que sean felices, que sean consecuentes con sus deseos e intenten cumplirlos.

Y vos ¿conocías a Bernardo? Queremos conocer tu opinión.

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Acerca de Simón Zarub

Músico, periodista y programador de PC. Fundador y director de la revista encontrArte Musical.

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3 comentarios sobre “Bernardo Baraj: ayer y hoy de una leyenda”

  1. Super persona,un desarrollo como músico , y de buen gusto ,en cada orden musicalmente..o sea u
    » Un tipo completo» … fuerte abrazo para este capo de Bernardo…

  2. los domingos al mediodia estaba la » Escala musical » había un grupo con muchos bronces se llamaban los Wonderful , no se si Baraj tocó ahí .

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